Una forma divertida de pasar el rato. Una forma de aprender a realizar movimientos muy lentos con la cámara. Una forma de aprender una nueva temática. Los pajarillos, pequeños, rebeldes y muy rápidos en su vuelo. Rebeldes porque es difícil que se mantengan 2 segundos en la misma rama.
Tan rápidos que, a veces, parecía que se estaban riendo de mi, pasando por delante mio a una velocidad más rápida que mi vista. Y si oyen el ruido de disparo, se te van todos de golpe y no vuelves a ver uno en un rato muy largo.
Si tenéis la oportunidad de fotografiar estos pequeños animales, os invito a hacerlo. Con estas fotos he aprendido más sobre mi cámara, más sobre fotos.
Supongo que me diréis que la tercera está demasiado brillante. Espero criticas.
La primera es una preciosidad, con ese movimiento de las alas (a costa de una ligera e inevitable pérdida de nitidez). De la otra, mucho más natural la primera.
Estoy de acuerdo contigo. La magia estuvo en que, si fuera una cámara profesional o si yo hubiese tirado la foto a una velocidad mayor, esa foto no sería la misma. Lo digo porque cuando me puse a disparar, el gorrión estaba parado.
De todos modos, la falta de nitidez, en este caso, debido al movimiento, creo que le da un protagonismo al pajarito que no tendría si estuviese totalmente inmóvil en esa posición.
Es imposible poner en foco a un pajarito al que la supervivencia depende de lo que esté quieto en un mismo lugar. Ya he dicho que es imposible verles más de 2 segundos en el mismo lugar. La única forma de verles entre tanto ramallaje es cuando se mueven y cuando apuntas, ya no están.
También he dicho que cuando disparé, el animalito estba quieto. Cuando vi la foto me llevé la sorpresa de verle con las alas en su mayor amplitud de vuelo.
Pero ese detalle, creo que le da protagonismo. Si estuviera libre de ramas, sería otra foto. Entonces si que sería necesario una completa nitidez.
Solo es mi idea.
Y estos son los puntos de enfoque que me ha dado “Digital Photo Profesional” de Canon.